EL ENVEJECIMIENTO : LA CREACIÓN DE UN GRAN VINO - 9/13
Nuestros champagnes reposan un mínimo de 36 meses en las bodegas, pero el tiempo definitivo de reposo dependerá de las características propias de cada producto elaborado. Por ejemplo, un
Millésime supera en algunos casos los 8 años de crianza.
Las botellas permanecen en posición horizontal para favorecer la dispersión de las levaduras - las lías - y su contacto con el vino. En este proceso las levaduras realizan su cometido y el
champagne adquiere su peculiar bouquet de crianza. En él aparecen los aromas secundarios, que irán adquiriendo más fuerza e intensidad cuanto más tiempo esté la botella en la bodega.
El remuage (dar vueltas a la botella) se realiza para eliminar los residuos de las levaduras (lías) cuando el envejecimiento ha finalizado.
El degüelle es el paso final de la elaboración y significa el nacimiento de una nueva botella de champagne.
Congelado el cuello de la botella a 20 grados bajo cero, se consigue que los sedimentos formen un pequeño tapón sólido que será expulsado por la propia presión interna (6 bars) de la botella.
El vino que se pierde se restituye utilizando vino de reserva con azúcar siguiendo fórmulas magistrales secretas: el dosage. Después de colocar el tapón de corcho, las botellas descansarán entre
cuatro y seis meses más en las bodegas para que este vino añadido y el que ya residía en la botella se mezclen bien y no detectemos dobles sabores.